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Chile » Región de Valparaíso » Saladillo » Otras Técnicas / Viernes 13 de Enero del año 2012 / 5:13 Horas.

Entrevista a Jorge Olave el artista de la disidencia
articulo de la plataforma de arte surco...

“Me interesa el rito del arte, trabajar en el cuarto oscuro porque es un espacio circadiano”
Pensaba yo que no era de esta zona, que paseando un día se había encantado el turista y se quedó no más. Es que de partida su figura tiene un tinte particular. También su estilo como desencajado es, por lo menos, sugestivo. No obstante, esta particular apreciación, Jorge Olave es un artista que pertenece a esta tierra, se crió desde niño en los paisajes rurales de la Araucanía. Su infancia la vivió mayormente en Sierra Nevada, una aldea ubicada al otro lado del puente Las Raíces donde su madre era la directora del colegio de ese poblado y donde cuenta haber tenido una niñez bastante linda. Luego, prácticamente toda su adolescencia, la pasó en Curacautín hasta el tiempo que se trasladó a Temuco para estudiar Obstetricia en la Universidad de la Frontera.
Nos cuenta que sus primeros acercamientos al lenguaje artístico fueron alrededor de los 7 años cuando vio una obra de teatro que se presentó en el lugar donde vivía. Se llamaba “Las tres pascualas” y le llamó mucho la atención por su contenido mágico religioso. Por lo demás tuvo la posibilidad de conocer a los actores de esta compañía ya que se hospedaron en su casa. Eventualidad que recuerda como significativa por las características personales que vio en estas personas “me llamaron mucho la atención, su rollo, su onda. Se reían harto, eran como alegres, las chicas fumaban, eran como desfachatadas”. De igual manera sucedió con una película que el Departamento de Salud de aquella época exhibió en la comuna sobre el sarampión en forma de animación, “por primera vez veía una pantalla grande en formato de cine de 16 mm”

Fue en la Universidad cuando comenzó a realizar un trabajo audiovisual de manera más consciente y a desarrollar temáticas ligadas al mundo social. Allí conoció a personas que iban a ser fundamentales en su búsqueda expresiva que ya venía desarrollando a través de la poesía, la música y la pintura. Artistas como el fallecido Enrique Eilers, entre otros con los que aun guarda amistad y colaboracionismo. Actualmente, después de vivir mucho tiempo en Temuco, su casa está en Carahue. Ha pasado también tiempo importante asentado en sectores rurales compartiendo y trabajando con el mundo mapuche. Considera esta ciudad (Carahue,) marcada por sus condiciones de fluviales, como un territorio muy rico en términos de patrimonio material e inmaterial, donde dice que “los vapores están en la memoria de la gente como si hubiera sido ayer”.

Actualmente sus intereses artísticos lo han llevado por el camino de la experimentación, acudiendo a otros lenguajes como por ejemplo el arte de los sonidos o arte sonoro. La presente entrevista la realizamos en el Cementerio Regional de Temuco, locación de uno de sus últimos trabajos documentales en torno a la animita de Emilio Inostroza que se encuentra allí ubicada. Nuestro interés principal en esta entrevista es poder acercarnos a su trabajo artístico y su propuesta discursiva.

Sobre tu trabajo en particular ¿cómo ha sido tu proceso artístico desde que comenzaste en el audiovisual hasta ahora que estás desarrollando otros lenguajes más ligados al sonido o lo que se denomina arte sonoro?

Para empezar tiene que ver con un tema de apertura del lenguaje artístico como una vertiente, no como algo encasillable a través de los medios y para eso fue importante el acceso que tuve a conocer el trabajo de Carlos Leppe y en general de la escena avanzada chilena, fue interesantísimo cuando pude acceder a esa información. La idea siempre ha sido explorar, indagar en ese ámbito lo que más se pueda. Algo que pudiera definir mi línea de trabajo es la disidencia porque creo que hay demasiados cánones establecidos para normar nuestro comportamiento, nuestra forma de percibir el mundo, para entender de alguna manera la realidad. Todo está demasiado normado. Pasa que en el momento que comienzo a disentir de manera consciente comienzo a dejarme llevar por las necesidades expresivas que te van acercando o conduciendo a los medios.

¿Cómo crees que esta categorización de la que hablas limita al artista?

Creo que el tema del oficio es muy relevante. para elaborar una buena pintura tienes que pasar años pintando, lo mismo para tomar una buena foto, una buena pieza sonora, tienes que estudiar mucho, reflexionar harto… Eso es innegable. Pero tienes que darte la oportunidad de explorar, de experimentar con ciertos elementos que están disponibles como para desarrollar tu discurso.

¿Por qué no basta con los medios tradicionales?

Lo que pasa es que vivimos en una época que se presta un poco para esto, creo que desde que llegó la internet a nuestro mundo se nos abrió la oportunidad de volver a ser renacentistas si tu quieres. Pero todo esto se normó así de golpe nuevamente y las posibilidades que de alguna manera te dio la globalización se terminaron convirtiendo en muchas mentiras, imposturas, etc. Entonces pasó que nuevamente te viste disintiendo, sólo que hoy en día de una manera donde estas menos solo. La posibilidad de hacer comunidad con gente de otros lados del planeta hace más fácil dialogar en torno a lo que uno hace. Frente a esto puede ser que la realidad local probablemente pueda parecer un poco chata pero mi experiencia no ha sido siempre así. He conocido artistas fabulosos aquí en la región con quien se puede dialogar de cosas muy interesantes. Pero de todas maneras uno se fuga, no tienes como muchos puntos de encuentro, como por ejemplo con lo que es la pintura más clásica de acá de Temuco, creo que los pintores clásicos tienden a tratar de imponer una visión acerca de lo que es la Región de la Araucanía al tratar de inscribir una iconografía que es súper falsa y eso a mí me molesta un poco, entonces eso tiendo a alejarme de los círculos más clásicos.

¿Crees que esta iconografía, que tú consideras falsa, de alguna forma ha sido legitimada por una comunidad?

No, no creo que porque vendas cuadros que sirvan para fines decorativos sea un método de validación de un discurso, sino más bien cumple con las leyes del mercado no más.

Explícanos ¿qué es el arte sonoro y cuáles son las ideas que has intentado proponer desde tu trabajo?

El arte sonoro tiene la peculiaridad que es una disciplina en la que convergen muchas otras. Es un lenguaje súper híbrido y bien amplio en cuanto a contenidos. Pasa con el arte sonoro (no sé como lo vivenciarán otros creadores), pero a mí en lo particular me pasa que siento que vivimos en la cultura del ojo, eso es un hecho del establishment de nuestra sociedad. Todo se rige de una manera en que lo material y lo tangible, es lo que se valida como verdad. Trabajar con el sonido, con la oralidad, involucra recobrar sentidos que nos conectan con cosas mucho más primitivas. Hay una historia que a mí me gusta:

Cuando llegaba la noche en los primeros tiempos de la humanidad, cuando vivíamos en cavernas y nuestros ojos no podían penetrar en la oscuridad, el oído era lo único que te conectaba con lo que te rodeaba o te asechaba en cuanto a contexto y entorno. Y pasó que en un momento el hombre domestica al perro (o el perro nos domestica a nosotros, eso no sé), entonces uno le tiende a ceder el oído a un tercero. Ya se podía dormir tranquilo. Desprendemos de ésto que el sonido ha estado ligado a la penumbra, donde no tiene cabida la divinidad tradicional. Es un campo que en sí se presta para fuente de disenso.
Curiosamente en la actualidad el trabajo con el sonido se ve favorecido gracias a la tecnología porque te da la posibilidad de manipularlo de una manera que antes era muy difícil a través de maquinarias de la informática y otras herramientas virtuales. A mí me pasa que en esta región nuestra relación con el mundo mapuche por ejemplo, te habla de una territorialidad que es sonora, que acontece en el mundo de lo oral, que se entiende oyéndolo y no a través de la escritura. Se da una relación de divergencia entre culturas donde me parece pertinente plantear una observación desde la sonoridad desde criterios territoriales.

¿Crees que es posible concebir una sincronía sonora entre estos espacios que son diferentes? Hablo de lo urbano versus lo rural y lo mapuche.

Trabajar con los sonidos te vuelve más sensible a los fenómenos sonoros, entonces de pronto la ciudad con toda su baja fidelidad, llena de ruidos, de motores, con el tiempo uno comienza a apreciar su entorno y te das cuenta que el ruido es otra manifestación y que es tan idónea como representación cultural como el silencio y los pajaritos y el hacha en las mañanas partiendo astillas. El sonido es uno solo y son las significaciones que nosotros les vamos otorgando lo que lo convierte en una u otra cosa. No son incompatibles ambos conceptos. Lo que pasa es que la ciudad igual se va deteriorando sonoramente.

¿A qué te refieres con “deteriorando sonoramente”?

Cuando vas perdiendo estos espacios en que tú te podías conectar con tu identidad. Por ejemplo cuando se pierde el sonido del tren o cuando se pierde el sonido de una fábrica que deja de sonar, habla de alguna manera de un desarrollo tecnológico, de algo que ha cambiado y que tiene impacto en nuestra identidad.

¿Cuál es la importancia del proceso creativo en relación a la obra misma?

Creo que el resultado es tan importante como lo que te condujo y cómo se canalizó o se facturó el objeto último. Pero me parece que lejos lo más importante es el proceso, pero no el proceso técnico y tecnológico, estético o teórico. Creo que lo que uno vivencia o experimenta como persona es enormemente más valioso en el arte. Si me ha interesado difundir el arte en algún momento es por eso, porque yo lo he vivido como una experiencia súper rica que me gustaría compartirla con otros. En el ámbito humano, compartir cosas esenciales, cosas sencillas. No soy tan positivista como personas ligadas al mundo de la academia, tengo la chance de plantear cosas y decir que me interesa el rito del arte, trabajar en el cuarto oscuro porque es un espacio circadiano.

Cuando tengo la oportunidad de enseñar a otros lo que yo hago, intento que sean trabajos experienciales. Hay hartas cosas que yo conjugo que son como una impronta, que es enseñarle a la gente a disentir con las pautas tecnológicas porque por ejemplo hoy en día la fotografía digital es la convención más flagrante de lo que era la fotografía tradicional. “El momento Kódak”, la foto tiene que ser clarita y estar tomada así, así y asá. Está todo normado. Si no es así, no funciona.

¿Propones ampliar el concepto de arte?

Sí, ampliarlo, y ampliarlo en base a lo que el arte es. El arte tiene que ver con el juego, con el ensayo y el error y particularmente con el azar, entendido no como principio de desorden, sino el azar como una oportunidad. Es algo que es complejo de lograr, tiene que ver con liberarte de ciertos prejuicios, de ciertas pautas que te permitan apreciar el error, por ejemplo en una cámara de cartón. “La estética del error” como Man Ray que sostenía el error dentro de sus principios fotográficos y que ha sido desarrollado por muchos artistas hasta el día de hoy.

A continuación “Estados Alterados de la Paciencia” corresponde a un Video Minuto de creación conjunta con Roberto Varas Campos realizado en el marco del proyecto Avatar del año 2008.

 
Fuente: http://surco.cl/vermas.php?id=119&pag=1


http://surco.cl/vermas.php?id=119&pag=1





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