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Chile » Región de la Araucanía » Temuco » Otras Técnicas / Miércoles 21 de Marzo del año 2012 / 8:53 Horas.

exposición de nuevos de Domus en la galería UCT
de los artístas Leonora Vicuña y Jorge Olave...

DOMUS

 


La multimedia es un soporte tecnológico contemporáneo que permite integrar con mayor complejidad las fuentes auditivas y visuales. Emitir sonidos e imágenes, así como escucharlos y verlas, sustentan la comunicación entre los seres vivos, cuya evolución está marcada a su vez por sus énfasis expresivos. El olfato, el tacto y el gusto parecen comprobar la preexistencia de lo que recaban el oído y la vista. En la profundidad de la selva oscura –de la selva fría del sur–, el oído anuncia lo que aguarda más allá de lo perceptible, permitiendo disponerse al encuentro o alejarse de éste. Sin importar la sucesión de los demás sentidos, será la vista la que acabará por confirmar la decisión: ver o no ver podrá ser el alivio de una u otra opción.
 Por ello mismo, el silencio y la invisibilidad demandan la concurrencia del olfato o, más dramáticamente, del tacto –para nosotros los ciegos, las cosas son golpes, le decía Tiresias a Edipo–, en tanto el gusto queda reservado para una instancia final, una vez resuelta la identificación por cualquiera de los otros sentidos. Algo así ocurre en la gesta del hombre en el medio que lo inscribe. Y expresarse por el sonido y la imagen constituye la manifestación esencial de su cultura.


"Aural" es un término de doble acepción que enuncia lo auditivo así como cierta emanación lumínica de un objeto. Más atrás, su raíz latina alude tanto a la brisa como al oro: un suave desplazamiento del aire; una densa concentración elemental, si bien dúctil y maleable. La fotógrafa Leonora Vicuña y el artista sonoro Jorge Olave convocan ambas etimologías y las liberan en un diálogo intenso, donde los intercambios exaltan sus atributos al permitirles incidir en sus intersticios, tal como la arcilla y el agua conforman la greda, tal como ésta conforma la jarra, tal como su ausencia le da sentido al permitirle ser llenada. El sonido desplaza el espacio hasta disponernos ante las imágenes; ellas emiten sus brillos impregnando las notas; el ciclo culmina con la brisa áurea que ventila nuestras emociones, refrescando la memoria, avivando el entendimiento, incitando a proceder. Porque los registros auditivos y visuales que conforman esta propuesta vienen cargados de incidencias tangibles, de documentos inapelables, como también de preguntas olvidadas, de dudas soslayadas que demandan esclarecimiento. Trascendiendo sus metáforas, la brisa y el oro se vuelven así imágenes que atruenan en los oídos, sonidos que enceguecen la vista. ¿O es que el aura no escucha con los ojos cerrados?

 


Desde Carahue, los autores levantan su entelequia reminiscente pegando nota con nota con lapso con nota, foto con foto con titilar con foto. Signos y colores; fonemas y cánticos. Sus secuencias ordenadas se integran paulatinamente hasta saturar la percepción y traspasar toda literalidad defensiva, dando lugar a un caos cuya única salida pareciera ser aferrarse a una imagen o un acorde al vuelo y, desde allí, retomar una lectura ahora sensible, despojada de atavismos, para descender finalmente a los espacios donde la emoción guía a la razón y permite el entendimiento. Por estos derroteros no sólo encontramos identidades perdidas, sino descubrimos aquéllas que no conocíamos o no nos permitíamos conocer. Revisitamos las etnias fueguinas y constatamos el despojo largamente velado, su virtud desnuda frente a las inclemencias del clima, y su endeblez vestida por la clemencia cristiana. Las miradas del pichikona y la pichimalen mapuches, del wentru y la domo –ella, la domo, la mujer, como contraparte del domus latino y el dominante masculino implícito–, del weche y la kusa. Escuchamos los golpes de sus palabras, de sus dedos sobre la mesa, las voces de sus cantos, los cantos de sus aves. Y también evocamos la vida de Stella Díaz Marín, la poeta, y de Eliana, la madre de Leonora, y nos dejamos fluir por las composiciones de Jorge, que interpreta él mismo.


El gran lienzo desplegado trasluce sombras como imágenes, la ceniza del fogón absorbe luces como imágenes, el horror vacui y el horror loci discurren sobre el escenario las ausencias que han convocado esos rostros ajenos, esas calles y casas y paisajes que no son nuestros y quizás nunca existieron, tal como los sonidos que ventea el aire no son sino outputs digitales, un 0 y un 1 autoconvencidos de su omnisciencia. Quizás, como alguien anotó una vez, todo lo que aquí se escucha en verdad nunca fue emitido, por más que sí se quiso emitir; quizás, también, todo lo que aquí se ve en verdad sí ocurrió, por más que nunca se quiso que sucediera. O como esa imagen emblemática de la muestra, donde suponemos que los peñis con audífonos escuchan, aunque tal vez el generador todavía no está encendido, tal como suponemos que los peñis sin audífonos también escuchan, aunque tal vez el ave permanece en silencio. La foto es muda; el sonido es ciego. Ambos se necesitan aquí, entrañablemente.

 

 

Mario Fonseca*
Santiago, octubre 2008
 
 
*Mario Fonseca es artista visual y crítico de arte.


sobre exponentes:

Olave, Jorge


http://www.reverside.blogspot.com/

Temuco, Chile, 1973.
Artista Visual.
Sus dominios son el Arte Sonoro, la Fotografía experimental y las artes electrónicas.
 En su quehacer destaca un importante número de exposiciones colectivas entre las que se pueden señalar:”Samples 2008”, Festival Internacional de Vídeo de la Universidad de Cuenca, México,”Función Vídeo”, Festival Internacional de Minimetrajes de Barcelona, España,(2007); “Ars latina 2007” en Baja California, México; “Concentrado de Artistas” en Temuco, Chile (2006), “Stereo” en el Centro Cultural de España de Santiago de Chile(2003); XXIII Concurso Nacional de Arte Joven de Valparíso,(2001). En el ámbito del Arte Sonoro, ha expuesto su trabajo en diversos puntos del país y el extranjero, destacando, entre otras, su participación en el Festival Internacional de Arte Sonoro “Zeppéllin” de Barcelona, ediciones 2005 y 2008; en el VII Festival Internacional de la Imagen de Colombia el 2008; en el Festival Internacional de Arte Sonoro de Monterrey el 2006 y en la IV Bienal de arte de la Ciudad de Temuco, Chile, ese mismo año. Cultor de técnicas antiguas, desde el 2005 realiza clases de Fotografía Estenopeica en diversos colegios de la octava y novena región, compartiendo con los más jóvenes los principios del arte de la luz y los secretos de las nobles cámaras de cartón. En su faceta de gestor cultural realiza y dirige en 2007 el Festival Internacional de Videoarte ”Zona 9”, una obra de arte en red que reúne el trabajo de decenas de creadores de distintos lugares del planeta.

 

Vicuña, Leonora

 


Santiago,Chile,1952
Fotógrafa.

Estudió Ciencias Sociales, en la Universidad de la Sorbona en París, Francia. En 1979, estudió fotografía en la Escuela Foto Arte de Santiago, Chile. En el año 2000, realización audiovisual y multimedia en la ESRA, Ecole d´Etudes Supérieures de Réalisation Audiovisuelle en Paris, Francia.
 Ha trabajado como fotógrafa de artes y espectáculos para diversas revistas chilenas y montajista de largometrajes y cortos de animación en Francia. Colaboró en la realización de film de Alejandro Jodorowsky, The Rainbow Thief.
 Ha destacado también por su labor en el área de la gestión cultural como creadora de los Encuentros de Arte Joven de la Corporación Cultural de Las Condes y una de las fundadoras de la primera asociación de fotógrafos profesionales independientes de Chile AFI, junto a Paz Errázuriz, Alvaro Hoppe, Luis Navarro y Juan Domingo Marinello.
 Estadías intermitentes en Chile y Francia le han permitido desarrollar un trabajo fotográfico inspirado en las culturas populares de ambos países.
 Entre sus obras destacan escenas de la bohemia santiaguina en la década de los setenta y los ochenta, el mundo oscuro y decadente de sus bares así como imágenes urbanas de París.
 Desde 1979 se ha dedicado a la intervención fotográfica utilizando pigmentos sobre fotos en blanco y negro que colorea para lograr efectos de su interés.
 En series fotográficas más recientes ha mostrado el resultado de su trabajo con mujeres de etnia mapuche de la Isla de Huapi en la región de la Araucanía a quienes enseñó a usar la cámara para reunir imágenes del entorno, su intención ha sido producir un diálogo de culturas.


fuente: http://www.uctemuco.cl/galeria/muestras/29/


http://www.uctemuco.cl/galeria/muestras/29/





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